Hemorragia Digestiva Alta
Es la
pérdida de sangre originada en el esófago, estómago o duodeno hasta el ángulo
de Treitz. Es una de las complicaciones más graves del aparato digestivo y un
frecuente motivo de hospitalización. Las dos causas más habituales son por
úlcera péptica y la secundaria a hipertensión portal. (Almarsegui)
Signos y
Síntomas
El
síntoma más importante de la hemorragia aguda es la visualización al hacer de
vientre de sangre fresca, semidigerida o a modo de melenas.
Se
llaman melenas a un tipo especial de deposición que está compuesta de sangre
digerida, y que presenta un aspecto pastoso y pegajoso, negro brillante
(similar al alquitrán), con un olor fétido muy peculiar como a carne podrida.
Cuanto más oscura, maloliente y digerida este la sangre significa que su
procedencia es más alta (estómago, duodeno, porciones altas del intestino
delgado).
Otro
síntoma frecuente es el aumento de los ruidos intestinales y una especial
sensación de «flojera» debida a la bajada de la tensión arterial de modo
brusco. En los casos más importantes aparece taquicardia, sudor frío, mareo,
pérdida de conciencia e incluso shock. Si la hemorragia no se control puede
tener un desenlace fatal. (Clinica Universidad de Navarra,
2015)
Por ende los signos y síntomas de una hemorragia
digestivas son:
·
Hematemesis: vómito con sangre
·
Melena: deposiciones negras con
sangre digerida
·
Anemia: cuando el sangrado es
desapercibido
·
Hematoquezia: (ocasionalmente)
sangre roja por recto proveniente de tracto digestivo superior en sangrados
masivos y dado que la sangre actúa como laxante esta se mueve a gran velocidad
y se observa un tránsito muy acelerado).
Etiología
Las dos causas más frecuentes de HDA son
la úlcera péptica (duodenal o gástrica) y la secundaria a hipertensión portal,
representando el 50 y el 25 % de los ingresos, respectivamente.
·
Ulcera péptica:
Una o más lesiones consistentes en
pérdida de sustancia de la pared gástrica, cuya profundidad alcanza a la
muscular propia, y pueden estar situadas en cualquier segmento del esófago,
estómago o duodeno.
·
Erosiones:
Una o más lesiones consistentes en
pérdida de sustancia, cuya profundidad no sobrepasa a la submucosa, y pueden
estar situadas en cualquier segmento del esófago, estómago o duodeno.
·
Esofagitis:
Inflamación del tercio inferior de la
mucosa esofágica producido usualmente por reflujo gastroesofágico.
Únicamente
en esofagitis graves se presenta una HDA y es raro que precise tratamiento
endoscópico.
·
Várices esofágicas:
Dilataciones venosas del plexo submucoso
del esófago que aparecen para descomprimir el sistema venoso portal. (Almarsegui)
Factores de Riesgo
·
Edad: Personas
entre los 60 y 65 años
·
Patología
concomitante (cirrosis hepática, alteraciones de la coagulación)
·
Ingesta de
fármacos (antiinflamatorios no esteroidales, anticoagulantes, ASPIRINA:
Aproximadamente 130% más de riesgo de Hemorragia)
·
Antecedentes
personales de úlcera
·
Sangrado
anterior
·
Ingesta de
alcohol (Almarsegui)
Complicaciones
·
Shock
Hipovolémico:
·
Hipotensión
severa
·
Taquicardia
·
Insuficiencia
renal aguda por necrosis tubular
·
Neumonía por
aspiración
·
Ángor
Hemodinámico
Tratamiento
·
Endoscopía digestiva alta:
Se
procurará realizarla precozmente (Dentro de las 12 horas del tiempo 0 de
sangrado), una vez se haya logrado remontar al paciente y cuando éste se
encuentre estable hemodinámicamente.
Siempre que sea posible se efectuará con sedación
del paciente.
10–20 % de los casos no se logra precisar el
diagnóstico, dado que algunos sangrados están muy ocultos o se encuentran en la
2ª porción del duodeno, donde no llega el endoscopio.
·
Arteriografía
Su indicación
se halla limitada a aquellos pacientes con HDA que presentan una hemorragia
persistente y no ha podido localizarse su origen por endoscopia alta o baja, y
que, por su gravedad, resulta necesario llegar a un diagnóstico de la lesión.
Además de su valor diagnóstico, también puede tener
una utilidad terapéutica, actuando sobre la lesión sangrante; para ello se debe
practicar primero una arteriografía selectiva y una vez localizado el vaso
sangrante se procede a la embolización de éste mediante gelfoam o esponja de
gelatina.
Para que esta técnica sea rentable, desde un punto
de vista diagnóstico, es condición imprescindible que al inyectar el contraste
se esté produciendo una extravasación sanguínea activa en una cantidad mínima
de 0,5 ml/min.
·
Estudios de laboratorio
Hematocrito y hemoglobina
Grupo sanguíneo y Rh
Hemograma
Nitrógeno ureico y creatinina (dado que
consecuencia de hemorragia puede ser una insuficiencia renal aguda)
Estudios de coagulación (protrombina y plaquetas)
Electrolitos en plasma
Enzimas hepáticas y bilirrubinas (Almarsegui)
Tratamiento
Farmacológico
Las causas más frecuentes de HDA susceptibles de ingreso en la UCE son
las debidas a ulcus gastroduodenal, esofagitis, síndrome de Mallory-Weiss y
lesiones agudas de la mucosa gástrica por gastroerosivos. En estos casos está
indicado utilizar fármacos que disminuyan la secreción ácida del estómago. Se
utilizarán, cuando sea posible por vía oral. En los pacientes que deban
permanecer a dieta absoluta, se utilizará la vía endovenosa. Se usarán
inhibidores de la bomba de protones (omeprazol y similares)
Se
utilizara Omeprazol en dosis de 20 mg por vía oral cada 12
horas si es por patología esofágica y si es por patología gastroduodenal se
administrara por EV: 80 mg en bolo, seguidos de perfusión a 8 mg/hora durante 3
días y por vía oral: 40 mg cada 12 horas durante 3 días. (RioRoja, 2005)
Cuando los pacientes sean dados de alta,
se iniciará tratamiento erradicador del Helicobacter pylori en los casos en los
que el test de determinación hubiera resultado positivo
Se
administrara Omeprazol cada 12 horas + amoxicilina 1 g cada 12 horas +
claritromicina 500 mg cada 12 horas. El tratamiento debe mantenerse durante 7
días. (RioRoja, 2005)
Cuidados de
Enfermería
·
Irán encaminados a prevenir el shock
hipovolémico, en primer lugar monitorizaremos al paciente, colocaremos dos vías
periféricas de perfusión de gran calibre si fuera posible. Incluiremos una vía
central para medición de presión venosa central
·
Extracción de sangre para
hemograma, bioquímica, coagulación y pruebas cruzadas (cruzar y reservar dos
concentrados de hematíes)
·
Control contante de signos
vitales para evitar complicaciones
·
Realización de ECG
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